
Los ingleses la denominan
hen party, literalmente una
fiesta de gallinas, aunque yo prefiero traducirlo como
fiesta de gallinaceas, o sea, una
vulgar despedida de soltera. Exactamente eso es lo que nos montó ayer Maria Teresa Fdez de la Vega en honor, o con la excusa, de la visita de la primer ministro chilena Bachelet. Pobre mujer, represaliada por Pinochet y con el marrón de salvar la única democracia viable de todo el cono Sur, se viene a Europa para tratar de hablar de lo suyo y por los pelos no se ve metiéndole en el tanguilla de un
boy un billete de 500€… genial.
A esto nos dedicamos por aquí, mientras Suramérica arde con dictadores financiados con petrodólares Venezolanos. Confieso que es en estos momentos cuando mi fe en la superioridad cultural occidental se viene abajo. Hoy me veo totalmente incapacitado para convencer a un Saudí que está feo zurrarle a su mujer porque el hombre del butano le ha mirado a los ojos.
Pero es que además a toda esta manada de
progres de nueva generación les da vergüenza: Ya por la mañana se encargó de
macerar el tema
Francino: En mitad de la pelotera por la detención, al estilo chavista, de dos miembros de la oposición, el mismo día que se aprueba
ese Estatuto que tanto sopor produce, le dedica su programa al… ¡tachán! … ¡machismo!.
Hoy MariTere, en lugar de mostrarnos alguna de sus divertidísimas fotos haciendo bailar al
jamelgo de la pasarela al son de alguna canción-protesta de Pablo Milanés se nos justifica con aquello de que “
las mujeres no somos un colectivo, pero debemos trabajar juntas”.
La jefe de la pandillita de las
chicas-cota, tan orgullosa ella de sus poses feminista, se huele que más allá de las moquetas de palacio a ninguna mujer se le ocurre ir pregonando sus filias feministas ante el riesgo de ser motivo de descarnadas chanzas familiares durante las cenas de Navidad hasta el fin del mundo.
Lo gracioso del tema es que a MariTere, esta divertida
fiesta de pijamas no le hacía falta para justificar su puesto: Pese a su condición de
mujer-cota, esta se ha currado su puesto: Se ha comido marrones como puños, esos marrones que el exquisito sistema digestivo Rodriguez, junto con generosas dosis de cobardía, es incapaz de digerir: Que se quema un bosque en Guadalajara, pues se manda MariTere disfrazada de
Panama Jack a que la abucheen un ratito mientras el
Capitán Mimosín discute con su
Gusiluz a quien cesar para que se calle la prensa “facha”.
Hace un par de semanas un amigo me dijo que su mujer, ingeniero y madre de dos hijos se estaba preparando las oposiciones de Tecnología. Le pregunté extrañado el por qué, llevaba años en el departamento de ingeniería de una empresa eléctrica en Madrid y parecía contenta con lo que hacía. La respuesta es que tras tener el segundo hijo, su jefe, a la par de hijo de puta de primera división, le había soltado que “
no esperaría progresar en su trabajo con dos hijos y una reducción de jornada”.
Tengo la ligera sospecha que las poses feministas MariTere y su jefe “de integración” no son más una fachada que ocultan un vasto erial ideológico. Nada les importa que eso nos joda a todos. Ni MariTere ni su presidente “de integración” van a hacer nada por echar al jefe de la mujer de mi amigo, ni lo vamos a hacer el resto desde el momento en que eso pueda tener el más mínimo tufillo feminista y ello valga para que una pelanas con un buen enchufe familiar te quite un posible ascenso por aquello de la cuota. De un modo u otro todas y cada unas de las ideas progres de nuestro inigualable Rodríguez las pagamos todos y de la sin par “
hen party” de anoche hasta chupete con forma fálica … ¡jo, que diver!